Dedicar un libro

Para Isabel Barceló

Cabecera del blog de Isabel Barceló, diseñada por Fuensanta Niñirola
Dedicar una obra requiere de intención, sensibilidad, imaginación y creatividad. También de cariño, amistad, y ganas. Tengo algunos ejemplos de dedicatorias que rebosan y adolecen de todo lo dicho. Los últimos los tengo escondidos en estantes y cajones poco visibles, los primeros los voy reuniendo y ordenando al alcance de mis manos, para tocar la textura de sus palabras y el matiz de sus propósitos. Varios de ellos son regalo de sus autores y varios son regalos de amigos. En fin, que dedicar un libro requiere de mimo, sea la historia propia o ajena, comprada en la librería o pergeñada en noches de insomnio y días azarosos. 
Ahí, a la vista, El viento ligero comprado en Madrid que alude a Parma y a esas horas extrañas, agridulces, dignas de ser contadas en un cuento... o recordadas leyendo uno. Poemas, fotos y citas sobre la ciudad que más amo (no puedo evitarlo, cada uno tiene sus querencias y sus fobias). Una historia de amor que no pude ver en el cine y una historia trágica que pudo ser hermosa. Marcos Ana me abraza en la primera hoja de su  árbol. Guardo con verdadero amor un Camino del faro de Miquel Rayó en la que me insta a continuar y La princesa manca de Martín Garzo que me dice (con su voz dulce e inquietante) que siga contando el mundo con mis ojos. Porque nadie lo hará como yo.
Y ahora, estará la que me faltaba: Dido, la bella, fuerte y aventurera reina de Cartago.
Ojalá esta nave nos conduzca al único puerto deseable, Isabel. El que atesora vivencias y encuentra consuelo.

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Las dedicatorias las inspiran las personas a quienes van dirigidas. Así que mucho mérito tiene que las recibe hermosas, como parece que te ocurre a tí. Por algo será... Muchas gracias por este post y por la experiencia tan maravillosa que ha sido encontrarme contigo en el mundo real además de en el virtual. Un abrazo muy fuerte.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Gracias a ti, mi querida amiga. El sentimiento es mutuo. Fue, en efecto, una experiencia maravillosa. Abrazos y besos