Los personajes públicos lo llaman perfil bajo. A mí me gusta más el término desdibujarse. Cuando uno se desdibuja, o lo desdibujan, los contornos se difuminan, la vida transcurre a su alrededor como una película protagonizada por otros. Ser figurante, o extra. Los extras dan igual. No importa, el que importa es el prota. Esto es así.
Ser el prota siempre tiene sus peajes, no obstante. Uno puede tener sus veleidades egocéntricas y anhelos de acaparar los focos y el centro de la alfombra roja. Pero todo es pasajero, y los focos se apagan, la alfombra se deshilacha y destiñe. Ya no es roja, si acaso, rosa sucio.
Entre desaparecer en medio del paisaje y hacer todos los photocall que en el mundo han sido: ¿dónde está el equilibrio?
Sin duda, es preferible optar por difuminarse uno mismo antes de que algo o alguien lo borre del mapa. Si es que se puede. Elegir. No siempre se puede.
Ah, qué dudas. Puesta a desear, me pido ser acuarela suave y sin estridencias; una acuarela elegante colgada en un pasillo o en una salita coqueta. Un dibujo que no moleste, que no incordie, que no zarandee, que deje tranquilos a los que pasen, ocupados en su diario trajinar. Una acuarela que pase inadvertida hasta que de pronto, unos ojos prendidos del rojo o el azul, se fijen en la figura o en el porte. Esos ojos y no otros. Los ojos que importan.
Ah, qué dudas.
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Uemura Shoen (1875-1934) (Tomada de aquí) |
Comentarios
Un abrazo, y gracias.
me gusta lo de ser una acuarela suave, pero que no nos desdibujen, no! y menos difuminarse una misma. Acuarela tenue está bien!;-)