Setenta y tres pájaros

Un ejército negro, emborronando el azul. La filigrana de la hilera que escribe un mensaje secreto que sólo yo puedo descifrar (o eso me parece). Trazando garabatos, las hojas caen y alfombran el suelo. El aire es transparente y frío. Los pájaros (grullas que migran, tal vez) continúan su vuelo. Nada les perturba. Ni una corriente, ni un avión, ni una bandada de jilgueros a cientos de metros. Los cuento. Setenta y tres. Setenta y dos evoluciones siguiendo al líder que los guía, notas de sinfonía disparatada en el pentagrama celeste. 
La clave es de sol. Huele a frío y a hojas húmedas. 
Una pareja se abraza en medio del puente viejo. 
Mañana de sábado, día de otoño, horas de luz. Pájaros que vuelan, como las miradas. Setenta y tres.




Comentarios

Isabel Barceló Chico ha dicho que…
Es un número muy bonito. Tiene algo mágico: el siete,como los días de la semana, y el tres, el número de la trinidad. Y si los sumamos, el 10, el número de la excelencia, la máxima calificación... como la que merece Manolo, ¿no? Besos, querida amiga.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Sí, yo también lo creo... todo... jeje. Un beso, amiga