
Tenía bajo los ojos sombras de lirios morados. Las fiestas del barrio y el trabajo. Bajo su ventana, músicos con ascendente hippie besan el micrófono: prueba prueba 1 2 prueba. La tarde huye. El calor regresa. Entre las sábanas blancas, volteretas desesperadas. Prueba prueba dormir dormir. Descalza junto a la ventana, aparta la persiana y grita: ¡basta! Abajo, uno de los músicos de estirpe hippie, ve cómo se mueve una persiana. Luego, el grito. Entre el sintetizador y la batería; la ilusión. Cree reconocer una llamada. Desde el lunes está enamorado de unas sombras de lirios morados. Sube las escaleras y, unas horas después, entre las sábanas blancas, dos cuerpos hacen cabriolas con delectación.
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Muchos besos