Saudade

El músico y su compañero
Hay días que todo me lleva a Lisboa. Lisboa y sus tranvías amarillos, los grafitis en la Rua da Prata, el café que frecuentaba Pessoa, la música caboverdiana de Cesária Évora.  Hoy, se ha conjurado la lectura de La huella del hereje de Susana Fortes y esa Laura Márquez, que se quita de enmedio a menudo y se esconde del mundo en Santiago de Compostela, una ciudad que comparte saudade con la capital portuguesa, o a mí me lo parece. 

Márquez escucha una y otra vez Sangue de Beirona, y la voz de Cesária la lleva en un vuelo a otro lugar, a la nostalgia del que sabe que aquello no volverá...

Hace una semana leí que Évora ya no cantaría más. La imagino en su casa de Cabo Verde.



Y hoy, mientras leo la última novela de Fortes, recuerdo Lisboa y rescato a ese joven músico de mirada perdida que se acompaña de un pequeño perro, al que sujeta, pues no está seguro de que él no le abandonará. El perro y el músico, pequeños y solitarios, cerca de la Praça de Comercio. Hay días que todo se conjura y regresa la saudade. Y ese nombre que nadie adivinaría que para ti significa tanto...



Foto: Lisboa, 2006. María Antonia Moreno.

Comentarios

Xibeliuss. ha dicho que…
¡Hola, Mª Antonia!

Yo también oí la noticia de la retirada de Cesária... y me llenó de morriña. Cuánta nostalgia tan bien definida en su música.

Abrazos. Vuelvo poco a poco a la normalidad
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
¡Hola, Xibeliuss! Qué alegría! ahora te visito en "tu casa". Un abrazo