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Aquí está el fin del mundo |
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Una pequeña bahía que, intuimos, sabe a sal y a sol |
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Categórico final |
Uno a veces quiere huir. Escapar del mundo, llegar hasta su finitud donde los problemas, las desilusiones y las inquietudes persistentes no sean capaces de alcanzarle. Será en el fin del mundo donde encontremos la felicidad quimérica, imposible, fugitiva y efímera.
Pero ¿cómo será ese lugar?
Será categórico, arista de roca, sequedad sin árboles, huraño gris que busca el azul. Y no habrá más horizonte ni más lejanía que otras piedras, que otros cielos, que paradójicamente, no tienen fin. Y la sal, y el viento, y el agua del mar que anega la mirada, en un descuido, en un suspiro. Y es que el fin del mundo no es suave, ni tranquilo. Es arriesgado, extremadamente bello y doloroso.
Fotos de María Antonia Moreno... en el fin del mundo...
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Abrazos para todos