Cuento ¿de Navidad?

Había un hombre caminando por la Rúa una mañana fría del mes de diciembre. Detrás, tres ninfas morenas, espigadas y dulces, correteaban con la alegría de la niñez. Emerge una pastelería, paraíso y oasis en medio de las aristas del frío. ¡Quiero chocolate!, proclamó la mediana. En casa, aseguró el padre. ¡No hay chocolate en casa! ¡Díme! ¿Qué chocolate hay en casa? ¡Quiero chocolate! En casa, repitió el padre. ¡No! ¡En casa, no hay! ¡Yo quiero chocolate! 
Mira, mira cuántas cosas hay detrás de este escaparate.Qué maravilla, ¿verdad? ¡Quiero chocolate! ¡En casa no hay! Cuando lleguemos a casa, buscaremos... algo habrá... Y la chiquilla calló, cansada de pronto.
Un chiquillo aguardaba en la marquesina parloteando alegremente con otra muchacha, los ojos encandilados de juventud. Quizás fuese pelirrojo, su pelo fuego oculto en una gorra multicolor. La mujer llegó a la parada y observó los asientos. Hola, le dijo alegremente el muchacho. Hola, musitó la mujer. Él no debía tener más de 17. Espere, que le quito esta mochila y puede sentarse. No hace falta... No, no, es igual. Ya está.
Llega el autobús. Adiós, hasta otro día, la despide él. Adiós, le responde, contenta.
Se lo imagina dentro de otros 17 años, robando corazones a diestro y siniestro. Quizás se haga atracador de bancos o banquero, pero todo lo hará con esa sonrisa. Y sí... seguiremos...

Comentarios

Xibeliuss ha dicho que…
Algo habrá, aunque sólo sea una caricia... o un gesto amigable.
Y el futuro, siempre llega.
Un abrazo, Mª Antonia
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Un abrazo, Xibeliuss