
De vez en cuando uno va encontrándose con una flor silvestre, escondida entre la maleza, que pasa inadvertida si no te acercas a ella con cuidado, sin prisa. Algo así me ocurre con las buenas historias, con las palabras sabias que se entrelazan para recrear todo un mundo de aventuras, honor, amor y conciencia.
Estoy terminando Rey Lobo, la novela de Juan Eslava Galán. Zumel anda ahora caminando en una caravana, lejos de los suyos, iberos del siglo IV a. C. Ha abandonado la tierra de los conejos para ir en pos de una venganza, buscando a un asesino para hacerle pagar por el crimen. Quedan ya pocas páginas y no sé cómo terminará todo esto. Por el camino, he avistado a Belasia curtiendo pieles, a Aspar escuchando con deleite las historias del guerrero, a los pobladores iberos luchar, amar, morir y vivir. Qué buen libro. Como una flor silvestre; de increíble color, sutil y penetrante aroma, aterciopelados pétalos y alguna espina en el tallo. No paséis de largo sin admirarla.
Estoy terminando Rey Lobo, la novela de Juan Eslava Galán. Zumel anda ahora caminando en una caravana, lejos de los suyos, iberos del siglo IV a. C. Ha abandonado la tierra de los conejos para ir en pos de una venganza, buscando a un asesino para hacerle pagar por el crimen. Quedan ya pocas páginas y no sé cómo terminará todo esto. Por el camino, he avistado a Belasia curtiendo pieles, a Aspar escuchando con deleite las historias del guerrero, a los pobladores iberos luchar, amar, morir y vivir. Qué buen libro. Como una flor silvestre; de increíble color, sutil y penetrante aroma, aterciopelados pétalos y alguna espina en el tallo. No paséis de largo sin admirarla.
Para ti...
Comentarios
Abrazos bajo el sol
Un abrazo mientras llueve la música sobre mis hombros
Un abrazo
Un abrazo.