Mujer de armas tomar, 2


Juan, el cajero, es un hombre trabajador que no sabe lo que es salir a las 3, ni lo que es quedar con una novia en el parque y comer, simplemente, pipas. No tiene tiempo. Vive dedicado al banco, a la oficina y a don Andrés. Atiende el mostrador de 9 a 14 h y a partir de las 16 h visitas a domicilio; de puerta en puerta va intentando vender productos bancarios a agricultores y gentes diversas que viven del campo. A veces se siente como un vendedor de enciclopedias o una santa venida a menos; pero la impresión le dura poco, quiere conservar el puesto y ascender (si es posible y si eso no supone zancadillear a don Andres) tan alto como su jefe, dechado de virtudes, hombre decidido que habla estentóreamente, con seguridad. Entonces no volverá a sonrojarse nunca más y será capaz de estar con una mujer, cortejarla, pasear, llevarla al cine, pedirle matrimonio, casarse y engendrar un par de muchachillos. Pero hasta que eso llegue, Juan sigue dedicado a don Andrés, a la oficina y al banco, recogiendo los largos teletipos que escupe la máquina y repasando los números, uno a uno, con paciencia de hormiga.

Es un hombre previsible, Juan. Pero hoy ha entrado ella y los teletipos se enredan en el suelo como los anillos de una serpiente amazónica.

Juan entorna los ojos y lo ve todo rojo y negro: rojos los labios, negra la melena, rojo el vestido, negros sus ojos. A partir de ahora, el azul ha dejado de ser su color favorito. El negro y el rojo. Perfectos.
Imagen diseñada para una camiseta y tomada de la web que aparece en la imagen.

Comentarios

alicia ha dicho que…
mmm... que bueno ese relámpago que todo lo tiñe de rojo y negro... impactante imagen. Stendhal debió sentir lo mismo :o)
Besos
Xibeliuss ha dicho que…
¿Qué tendrán las mujeres, que pueden cambiarte la vida con una mirada...? O una sola visión, jejeje.
Un abrazo
Isabel Romana ha dicho que…
Vamos, que Amor sigue haciendo de las suyas... Besitos.
Anónimo ha dicho que…
Juan es un hombre previsible, pero tus argumentos nunca lo son, así que otra vez a estar en vilo...

Encantadores los detalles, y siempre sutiles; ese título en rojo y negro.

Un abrazo, querida maestra.

Guiomar
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Alicia, seguro que el pobre Stendhal lo vio todo rojo (el pobre, es un decir...)

Un beso y gracias por estar
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
¿Qué tendrán algunas mujeres?
Eso lo sabréis vosotros, y quizás, Juan,nosotras, lo imaginamos... ;-)
Un abrazo, Xibeliuss
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Bienvenida, Isabel. Sí... Amor o lo que sea...
Un besito
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida Guiomar, en fin, habrá que esperar al final del relato y luego nos das tu opinión sobre si el argumento es previsible o no... ¡quizás sí que lo sea!

Gracias por seguir... y no me llames maestra, que me pongo roja y negra! ;-)
Abrazos