Sobre Marta. Memoria, 1

Incomunicación
Cuando la palabra alcanza
la línea discontinua
la unidad iguala a cero.
Cuando la boca olvida,
la distancia está sentada a la mesa.
La frontera es la piel
y la memoria
de una mesa más grande,
de unos oídos más fáciles,
de otro lugar,
en otro tiempo,
en otras voces.
Dulce Chacón, de su
poemario Contra el desprestigio de la altura


Te perdí tantas veces bajo el cielo infinito. Sabe a Neruda, él fue quien lo dijo. Cambié el verbo, aunque él también la perdió.
Te perdí tantas veces bajo el cielo infinito. Como el pendiente de pez, pequeño y solo. Un día cualquiera y porque me hacían daño, los guardé en un joyero que me regalaste en uno de nuestros aniversarios. Ahora sólo tengo uno, un pendiente pequeño y solo que nada entre los aros de plata y las perlas sin ostras. Te extravié. No supe cómo, ni el instante en que ya no estabas más. Una y mil veces te había perdido, falsas alarmas bajo un cielo que se me caía encima. Pero estabas, no te habías ido, no del todo. Y de pronto, ya no.
Quizás nunca te perdí, porque nunca estuviste. Por qué sólo sé decir tópicos cuando hablo de ti. Lo mejor de ti ha sido para mí. Es de una canción de Julio Iglesias. Directamente inspirado. Pues lo dije. Se lo grité a la pared, se lo susurré a la almohada, se lo confesé al espejo del cuarto de baño. Qué sé yo si lo que me diste fue lo mejor. Qué sé yo de ti, de lo que diste, de lo que te guardaste. Eso lo sabes tú y el pez de mi joyero que reclama a su pareja y me mira con su único ojo, triste.
Sabe a mar mi pendiente. A mar y a sol.

Nostalgia de una playa bajo el sol...

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Una voz nueva, y tambien dolorida... Esta serie es magnífica, mª antonia, te felicito. Besos.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Gracias, querida Isabel. Me alegra enormemente que te guste y, sobre todo, que encuentres un ratito para leerla. Un beso.