Manuela, 2

En el fondo, Manuela consideraba a Jaime un antídoto o un jarabe, algo que vas tomando todas las mañanas para mejorarte y, cuando menos lo esperas, estás curada del todo y tiras el envase aunque aún esté medio lleno. Aún ahora, después de que se casó con él y él la colma de atenciones y de regalos tontos (una vez le envolvió un pétalo de rosa con papel de periódicos hasta llenar una caja grande. Se la envío por SEUR), casi está convencida de que un día se irá del pueblo y de la vida de Jaime y que él, tan encantador y melancólico, tan suave y serio y responsable, lo entenderá, lo terminará entendiendo, porque es tan comprensivo y, tal vez, no la quiera tanto después de todo. Pero qué difícil se hace construir una vida nueva, una vida lejos del pueblo, de Jaime, del cielo azul y de la playa de todos los veranos, si cuando entabla una amistad cualquiera, una amistad liviana y agradable, de pronto se desvanece sin posibilidad de llegar a nada.
A Manuela le tiene un poco perpleja esto, no sabe qué pasa, se apuntó a un club de lectura de la biblioteca del pueblo de al lado y casi inmediatamente, se hizo amiga de una chica reidora y moderna y de su novio, un chico espectacular, guapo y jovencísimo que le hacía caricaturas y le desgranaba versos cuando la novia no estaba. Quedaban después de las tertulias semanales en una cafetería acristalada y allí reían y hablaban de cosas intrascendentes, del tiempo, de la última novela de Auster, de la peli de miedo que ponían en el cine. Así los sorprendió una tarde Jaime, que había ido al pueblo para encargar unas sábanas blancas bordadas. Les miró desde el otro lado de la calle. Se fue sin decir nada. Manuela le vio, por supuesto. Y esperó a que el le preguntara. Pasaron los días y nada. Y una tarde fue al club de lectura y ya no estaban, ni la chica ni su novio. Volvió la semana siguiente. Nada. Y dejó de ir.

Comentarios

alicia ha dicho que…
Cielos... Este Jaime está empezando a darme un poco de miedo. Su cerco se siente en las yemas de los dedos. Yo también ando como Manuela, emitiendo como un faro a la espera de un desembarco. Besos
Xibeliuss ha dicho que…
Un escenario muy complicado: una mujer libre, un hombre obsesionado que cree hacer lo correcto, un chico guapo que desgrana versos... No acaba aquí, ¿verdad?
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola alicia, hola Xibeliuss... no, esto no acaba aquí, acaba mañana.

Ya me diréis...

Un abrazo y gracias por seguir leyendo