Una mujer, 5 y final

Al final de la calle, hay un último bar que da a una plazoleta con bancos y farolas rotas. La mujer entra y pide un litro de cerveza. El camarero la mira. Ella es consciente de que no tiene pinta de beber a morros, de que va vestida con un traje de chaqueta y falda de raya diplomática, abrigándose con un abrigo largo de buena factura, los pies alzados en tacones de quince centímetros. Sonríe para sí. Es una precaución que últimamente no olvida, quizás porque definitivamente ya no soy joven, piensa de nuevo. En su bolso negro guarda un par de zapatillas que se calza ante la mirada, cada vez más curiosa y divertida, del camarero. Paga el litro, el bolso se lo pone en bandolera con los zapatos altísimos adentro, agarra la botella de cerveza con decisión y asalta la plaza como una pirata con sable.
En un banco está Rodrigo, con otros dos chicos. Se acerca airosa y decidida, aunque el corazón empieza a latirle un poco más deprisa. Un oportuno tropezón y zas, una lluvia amarilla y espumeante le chorrea encima al tal Rodrigo, que se levanta furioso acordándose de todos los antepasados de nuestra mujer, que sonríe y grita, ¡por Lorena! Se gira y echa a correr como una gacela en la noche, mientras que los otros tres intentan seguir su zancada limpia y regular de corredora de fondo. No en vano salgo a correr todos los días seis kilómetros, se dice, mientras que el bolso le golpea en el trasero. Será que definitivamente me hago vieja.




Música de la época de la mujer que corre cual gacela, para acompañar

Comentarios

alicia ha dicho que…
Si lleva deportivas en el bolso, baña de cerveza a un indeseable y no deja de observar a su alrededor... no cabe duda de que sigue siendo joven!
Me encantó seguir tu relato. Un abrazo
Xibeliuss ha dicho que…
Jjejeje, una buena venganza, ¡y con sus propias armas!
Sorprendente final.
alicia ha dicho que…
Acabo de poder ver el vídeo que habías colgado. Esta es mi canción favorita de mi grupo favorito... Qué decir. Qué aluvión de recuerdos!
Sirena Varada ha dicho que…
“Los niños pequeños aún no han perdido la inocencia y miran de frente”, como esta mujer de una pieza, encantadora vengadora-justiciera.

María Antonia, me ha encantado el relato, pero lo que verdaderamente me ha seducido es el personaje y el estoicismo con el que asume que se hace vieja.

Una vez más me quito el sombrero y te mando un fuerte abrazo
Sirena Varada ha dicho que…
“Los niños pequeños aún no han perdido la inocencia y miran de frente”, como esta mujer de una pieza, encantadora vengadora-justiciera.

María Antonia, me ha encantado el relato, pero lo que verdaderamente me ha seducido es el personaje y el estoicismo con el que asume que se hace vieja.

Una vez más me quito el sombrero y te mando un fuerte abrazo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida alicia, me alegro que lo encontraras entretenido. Sí!!! qué recuerdos!

un beso
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola, Xibeliuss. Bueno, la mujer, que tiene un poco de pirata, jeje

Un saludo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida Sirena, me alegra que el personaje de la mujer te haya gustado y te haya parecido creíble.
Un abrazo y besos
Isabel Romana ha dicho que…
¡Bien por nuestra mujer! Al menos, que haya podido cumplir esa venganza, pequeña pero sabrosa, que redime a Lorena y a todas las mujeres que son tratadas injustamente por monos estúpidos como Rodigo. Si todas actuáramos contra ellos, otro gallo cantaría a las mujeres en general. Besos, querida amiga.