Una mujer, 3

En este punto nuestra mujer lleva fumados tres cigarrillos y cuenta las colillas atónita. ¿Tanto tiempo llevo aquí y no les he puesto nombre? Cambia el peso del cuerpo hacia el lado derecho y palmotea para entrar en calor. No sabe por qué no se marcha ya, por qué estos jóvenes le parecen dignos de más atención que otros, pero quiere conocer el epílogo. Si se van juntos o qué, si es que hay algún rollo entre ellos o son sólo amigos que quieren seguir siéndolo, pero con interrupciones. Así que enciende un cigarrillo más, hay que ver, ni se dan cuenta de que estoy aquí. La niña del vestido azul puede llamarse Eva, no sé, le pega el nombre. El fantasmón, Mateo. Los dos niños callados pueden ser, qué sé yo, Javi, y Jesús el de las gafas. La chica de cuero, Martina. Y la pelirroja asustadiza, Lorena. Vale, ya los tengo. Ahora, ¿qué?
Eva está aburrida y cansada. Le dice algo a Martina al oído y nuestra mujer lo interpreta como que se quiere marchar de allí de una vez. Mateo le sonríe y le busca la mano y ella esboza una sonrisa y se aparta un poco. Bien, Eva. Ahora entran Javi y Jesús al bar y se quedan las tres muchachas con Mateo. A él se le ve cohibido, de pronto. Angelito. Salen del bar los chicos con unos litros en las manos. Lorena abre mucho los ojos y sacude los rizos rojos. Está ojo avizor.
De pronto nuestra mujer presiente que hay alguien más observando. Se revuelve inquieta y mira por encima de su hombro izquierdo. Sí, hay una sombra que también fuma.

Comentarios

alicia ha dicho que…
hum... una historia dentro de una historia. Alguien que observa a otro observante. Eso incluye a nuestra mujer en un relato ajeno, en una escena de la que creía estar fuera...
Xibeliuss ha dicho que…
alicia lo ha clavado: ¿quién vigila al vigilante?
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Bueno, alicia, Xibeliuss...no sé yo...