Una mujer, 1

Volvía a casa tras una noche larga de cena de compromiso. No tenía costumbre de salir últimamente así que se asombró al ver tanta gente entrando y saliendo de los bares y se asombró, también, al pensar en lo jóvenes que parecían todos o es que ella ya no lo era tanto. Había chicos con pantalones cuya cinturilla hería sus caderas y tiraban de ella casi con desesperación para no perderlos. La moda. Se acordaba de cuando llevaba medias de rejilla, blusa y falda y el abrigo abierto para lucir el conjunto. Nada de bufanda ni de guantes. Faltaría más. Las chicas continuaban con lo de siempre, observó. Poca ropa, cazadoras por encima de la cintura y mucha piel, no precisamente de animal de granja. Cómo odiaba las cenas de trabajo. Otra señal. Antes cualquier excusa era buena.
En la puerta de uno de los garitos avistó un grupo colorido de chicos y chicas y paró un momento a disfrutar del espectáculo. Sí, tal vez era ser voyeur eso de quedarse mirando de frente lo que sucedía a su alrededor, pero es que le fascinaba observar al resto de los seres humanos. Le gustaba verse en los ojos grandes de una niña que empujaba un carricoche con la pepona perfectamente acostada. Los niños pequeños aún no han perdido la inocencia y miran de frente. Miran a un fox terrier o a una papelera sin pestañear, con los ojos hambrientos de curiosidad. A ella le pasaba algo parecido, aunque no sentía la misma curiosidad por unos que por otros. No podía evitar que en ocasiones, cuando algo no le interesaba en absoluto, la indiferencia se instalara en ella de repente y por sorpresa. Entonces no hacía caso a nada ni a nadie, y no veía nada más que lo que le ocurría en los adentros. Podía sufrir cualquier día aciago un atropello, una caída fatal, un atraco a mano armada. Curioso. Observaba con fruición hasta los detalles más nimios de una panda de jóvenes y no miraba al cruzar la calle, ni el suelo por el que caminaba por si hubiera una zanja o una baldosa rota.

Comentarios

alicia ha dicho que…
Nos regalas un nuevo relato por capítulos... Comenzamos a caminar detrás de esta mujer observadora y distante a un tiempo.
Abrazos
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Abrazos, Alicia. Espero que la caminata sea entretenida...
Isabel Romana ha dicho que…
¡Eso me pasa a mí, que no miro al cruzar...! Ciertamente no todo atrapa nuestra atención. Besos, querida amiga.
Jésvel ha dicho que…
Pues eso de mirar a los jóvenes también me pasa a mí, ¡para no salir de mi sorpresa de que la juventud... ¿dónde estará? (la mía, claro...)
Virgínia Allan ha dicho que…
Acho que compreendo esta mulher... ele sou eu... Beijos
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola, Jésvel! Eso, nos va pasando a todos... y que no nos deje de pasar!

Un saludo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola, Virgínia! Bienvenida. Beijos