Norah Jones suena en la radio. Huelo a azahar mientras mis dedos exploran la superficie lisa y fría. La naranja desprende un aroma fragante y dulce cuando las uñas inmisericordes desgarran sus vestiduras. Chaf, chaf, chaf. Bajo ellas, quedan jirones blandos y húmedos y es como si estuviera escarbando en las entrañas de la tierra para encontrar su secreto. Los dientes se adelantan, avanzadilla de la lengua que explora y succiona el jugo refrescante que me llena la boca en un beso de adolescencia, chispeante y alegre. Guardo un par de gajos para el final. Les quito su piel transparente y la comulgo en respetuoso silencio. Descubro su arquitectura íntima: pequeñas bolsas de zumo que acarician mis labios antes de disolverse. Norah Jones canta. ¿Cuál será su fruta favorita?
Qué belleza! Me recuerda al espírito de las Odas Elementales de Neruda. Hay una arquitectura de lo ínfimo ante la que solo cabe el asombro y el placer. Norah Jones... yo creo que un puñado de arándanos o unas fresas carnosas le gustarán. Abrazos de año recién nacido
A partir de ahora te recordaré a mediodía y por la noche: la naranja es la fruta de invierno que más me gusta y la suelo tomar dos veces al día. Besos de adolescencia... hummm. Lo recordaré también. Besitos, querida amiga.
Comentarios
Abrazos de año recién nacido
Creo que sí. Que esas pueden ser sus frutas preferidas
Un beso
Besos, querida Isabel.