Nueve abejas, 9

Un nuevo protagonista en la escena. No tuvimos dudas. El misterioso hombre de la parka roja tenía algo que ver con los sucesos del alcalde, la bici y el coche. Hasta Maruja, la dueña del mesón, insistió en el color. ¿Qué color, Maruja? ¿Cuál va a ser? El rojo. La conexión está en el rojo. La bici roja, el anorak rojo, la barbita, el vaquero... este hombre sí está hecho para ir encima de una bici, y no nuestro Romualdito, Elvirita. Maruja, ¡esos modales!
El sexto sentido, la inspiración, que no hacíamos más que mirar a la calle... y la escena que tuvo lugar a continuación nos pusieron en la pista. Una vez ido el misterioso hombre, el alcalde salió precipitadamente del Ayuntamiento, sin chaqueta ni corbata, arremangadas las mangas de la camisa salmón. Don Fulgencio, el cura, lo miró acercarse con gesto alarmado. Tranquilo, don Romualdo, tranquilo. No se altere, su salud...
¡Qué salud, ni qué niño muerto! ¡Ahora mismo me cuenta qué ha venido a hacer aquí ese malnacido! Y usted, ¿cómo lo ha recibido? ¡Qué desfachatez! ¿Y qué quiere qué haga, don Romualdo? Las puertas de la casa del Señor están abiertas para todos... ¡Para todos! ¡Para todos! ¿Para malnacidos? ¿Para delincuentes? ¿Para la gente sin alma ni conciencia ni valor?
Entre conmigo, don Romualdo, entre. Entre en la iglesia y recemos juntos...
¡Rezar! ¡Para rezos estoy yo! No quiero ver a ese personaje nunca más por aquí, ¡¡¡¿me ha oído?!!! ¡¡Nunca!! De lo contrario, la guardia civil se encargará de él y de usted, ¡no le quepa la menor duda!
Don Fulgencio se quedó apoyado en la puerta de madera, como si necesitase un sostén celestial. Don Romualdo se encaminó al Ayuntamiento, subió las escaleras de tres en tres, entró en su despacho dando un portazo y Luisa, la secretaria, se echó las manos al cuello. ¡Dios mío!, susurró. ¿Qué nuevas cosas habremos de ver?

Comentarios

alicia ha dicho que…
La cosa está que arde... Veamos que nos cuenta la abeja número diez. Un abrazo grande
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Veamos ;-) Otro para ti.