Ginés

Ginés perdió alguna que otra cosa ahí adentro. Se me llevó la vida compadre, dice cuando el día se cobija en las tascas del puerto. Se me llevó la vida y me dejó esto que ves, maldito sea y maldita sea mi estampa.
Ginés, sin embargo y por eso, no consigue apartar de él su mirada aguamarina. Se recoge el pelo (que ya está blanco pero sigue ensortijado como cuando era mozalbete) en la misma coleta que se ha ido adelgazando con los años, y cubre su cabeza con la vieja gorra de marino. El atuendo, limpio y resplandeciente como para pasar revista en cubierta bajo la mirada exigente del capitán, se completa con un pantalón blanco de grumete y camisa roja. La única licencia son las sandalias, ya se me pasó el tiempo de los zapatitos negros, compañero.
Ginés se dejó muchas cosas ahí adentro. Quizás es por eso que no ha podido apartarse de la orilla, y todos los días pedalea hasta el puerto con la caña bien trabada y los aparejos bien dispuestos. Anzuela y tienta a los peces y unas veces tiene suerte y otras, no; y así fluyen las horas hasta que la luz sólo se encuentra en un vaso de vino rojo. Compadre, se me quedó la vida entera, maldita sea mi estampa y maldito sea. Se llevó tanto el maldito, hasta el brazo izquierdo que aún me duele cuando cambia el tiempo. Para qué demonios se lo llevó, si me duele el maldito y eso que ya no lo tengo.
Ginés y sus ojos aguamarina están cada mañana en el puerto, la coleta delgada y orgullosa, y una caña que tantea el mar amigo que lo traicionó tantas veces como sólo un amigo es capaz de hacer. A veces me duele el maldito, compadre. Y eso que ya no lo tengo. Y el que escucha no sabe a ciencia cierta si Ginés se refiere a su brazo perdido o al mar.

La fotografía fue tomada en una orilla cualquiera del Mediterráneo.

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Precioso, mª Antonia. Yo creo que se refiere al mar. Un abrazo muy fuerte.
Sirena Varada ha dicho que…
Delicado y conmovedor, María Antonia.
Yo creo que le duele el brazo y el mar, le duele el alma, la nostalgia, la penumbra. Le duele la soledad, el eco de los días: le duele la vida. Pero aguanta la mirada, para es un viejo lobo de mar, nada menos.

Un abrazo.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Exactamente, Isabel. Exactamente, Sirena. Gracias.

Abrazos