Patios

Alzo la persiana y veo patios. Patios que atesoran todo un mundo interior.
En ese de ahí, cuatro niñas se han metido en un estanque. El agua apenas les cubre las pantorrillas. Pero no hay problema, se sientan y por arte de magia, ya les llega a la cintura. Tienen todo cuanto necesitan; el patito azul, el flotador amarillo, la muñeca rubia con trenzas y, tras ellas, un balancín en el que mecer sus risas cuando se cansen de jugar, y de pelear por el cubo y la pala.
Junto a ese patio, hay otro. Un hombre lee con placidez, resguardado bajo una sombrilla color fuego. Una mujer tranquila, borda. En derredor, plantas que florecieron y sobre ellos, azul.
Hay otro más allá. Una pareja conversa, mirándose a los ojos.
La tarde transcurre lenta, como sólo saben hacerlo las tardes de agosto. La vida transcurre pacífica y gozosa en los patios. Qué gusto.

Comentarios

Sirena Varada ha dicho que…
Y qué gusto venir a tu "patio" y leerte, querida María Antonia.

Y otro gusto encontar una historia completa, en seis capítulos, que me dispongo ahora mismo a leer.

Un beso
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida Sirena... gracias y bienvenida a mi patio.

Un beso