
Pablo Neruda.
Roja, moteada de pequeñas pepitas (pecas de muchachita), reverbera agua fresca cuando la niña bonita la hiere a mordiscos impenitentes.
Es un gozo ver al muchachito convertirse en Drácula. Quién lo diría. Se llama Pablito, tiene 7 años y vive en Alcalá, pero los veranos son del pueblo, de las bicis, de la piscina, de los helados de limón, de las correrías en el parque después de cenar y de las sandías frías de postre.
La sandía es pesada como una tarde de verano a 40 grados. Como ella, atesora la promesa de un insólito chapuzón; en la piscina o en el patio, en el arroyuelo o en el mar; en su agua roja salpicada de pecas de muchachita que tiene la virtud de volver dráculas a los niños despistados.
Es un gozo ver al muchachito convertirse en Drácula. Quién lo diría. Se llama Pablito, tiene 7 años y vive en Alcalá, pero los veranos son del pueblo, de las bicis, de la piscina, de los helados de limón, de las correrías en el parque después de cenar y de las sandías frías de postre.
La sandía es pesada como una tarde de verano a 40 grados. Como ella, atesora la promesa de un insólito chapuzón; en la piscina o en el patio, en el arroyuelo o en el mar; en su agua roja salpicada de pecas de muchachita que tiene la virtud de volver dráculas a los niños despistados.
La foto y un artículo interesante sobre la sandía, aquí:
Educación Física. Juan Antonio Cisneros
Comentarios
amo las tardes de verano comiendo sandia sentada en el pasto!!!!!!!!!
besos y perdon por mi ausencia!! (ando un poco vaga jaja)
Aurefaire :D