Nostalgia de un futuro azul

He pasado casi todo el fin de semana leyendo un rosario de inexactitudes. Las inexactitudes que se vertieron en algunos periódicos locales; los que escribieron son periodistas que trabajan en la sección de cultura y que, o bien llegaron tarde al concierto del pasado viernes, o no fueron y echaron mano de su proverbial locuacidad.
El músico no comenzó con esa canción y no actuó en el CAEM. Más bien fue en el Multiusos. Dijeron también que estábamos allí cuatro mil personas, pero vaya usted a saber. Al principio, pensé en escribir una o dos cartas a algún redactor y a algún que otro director. Pero luego recordé que tengo una tribuna muy pequeñita, pero que es la mía y que desde aquí puedo escribir y (lo más importante) publicar. También me dio por pensar que mi ciudad está inmersa en demasiados fastos rosas como para que el corresponsal de turno esté en todas partes y así, claro, no hay quien escriba media página con un mínimo conocimiento de causa. Del mismo modo, caí en la cuenta de que Manolo García es un músico, que actuó y se marchó, y que a lo mejor no tiene tanta importancia. Estoy segura de que esto del rosario de inexactitudes sólo pasa en la sección de cultura. Qué quieren. Una, que es una ingenua.
A lo que voy.
Manolo García nos encantó con su simpatía y su sonrisa. Nos dio las gracias tantas veces, que empezamos a preguntarnos qué habíamos hecho para recibir tal honor (a ver si aprende algún cantante y cantanta de medio pelo esto de la humildad y la grandeza... va a ser mucho, ¿no?). Sus letras, como siempre, destilaron poesía. Sus versos nos hablaron de un mundo verde, generoso, amplio y esperanzador; pese a todo. Se acordó de los agricultores, como viene haciendo en esta segunda parte de su gira. Vino rodeado de unos músicos brillantes y una bailarina que parece tener por músculos, gomas elásticas que mueve a su antojo.
Tocó la guitarra, los bongós, uso su voz (prodigio de lluvia) como sólo el sabe hacerlo, nos miró a los ojos (hasta a los que estaban en las gradas bailando como indios), se mezcló entre las gentes una, dos, tres veces; recibió flores... Se lo pasó en grande.
Gracias, Manolo. Por ser un músico gozoso que ama lo que hace y respeta a su público. Gracias por el espectáculo del viernes 5 de junio. Dos horas y media de adrenalina pura, que dicen que es el chispazo de la emoción. Gracias.
Y no, no quiero convertir a nadie. Como todas las pasiones irracionales, esta mía no tiene explicación. Es así y punto. Y como yo sí estuve allí y sentí esa nostalgia de un futuro azul en el que anclar... pues voy y lo cuento.
Os dejo una canción de su concierto.

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Me alegra que lo disfrutaras a tope, te sienteras electrizar, y sentir, y hasta cantar (porque seguro que cantaste...) No hay nada como sentirse parte de un todo, vibrar con los demás y dejarse enamorar por una música y un músico que te fascinan. En cuanto a las crónicas, ¿qué quieres amiga mía? ¿dónde está hoy la profesionalidad? Hala, como suele decirse: pelillos a la mar. Un besazo, guapa.
Isadora ha dicho que…
De Manolo García nada puedo decir, sería descabellado pretender hacerlo después de leerla a usted. Pero de los periodistas y corresponsales que nos gastamos, si, de esos si me atrevo.
No es que sean mediocres, que lo suelen ser. Ni que no sepan juntar palabras, que no suelen saber hacerlo, y menos aún pretendiendo ser fieles al más elemental respeto a la verdad. No es que carezcan de criterio, que carecen, preocupados, como están, por atender, sumisos y obedientes, a sus compromisos con los poderes económicos, sociales o políticos de su propia cuerda, medio éste seguro de sobrevivir y perpetuarse recíprocamente. En resumidas cuentas, que si pretendía complementar lo vivido con la información que pudiera proporcionarle ese tipo de medios de comunicación social, que es así como se autodefinen pomposamente y con el más absoluto desprecio a la verdad, ¡va usted lista! se lo aseguro.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Pues sí, Isabel, pelillos, pelillos... claro que canté!
Un abrazo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola, Isadora. Bueno, creo que todavía quedarán por ahí reductos de honestidad y profesionalidad, no? Me resisto a pensar que no...
En fin, visto a una semana después, pelillos a la mar como me recomendaba Isabel.
Abrazos