Despistado busca a pelirroja

Ignoro si se trata de una broma (cuántas veces vemos carteles en las cabinas en los que un maromo o potranca aparecen retrataos sobre la leyenda WANTED, y resulta que el potranco y la maroma en cuestión se casan y es una bromita de nada de los amigotes). Ignoro si existe en realidad ese despistado que busca a una pelirroja por las farolas del parque, el caso es que no deja de ser curioso el método, el motivo y el cómo.
Y es que nos da hasta palabras claves: rastro, conversación barra-cajero, discos... Y un móvil para enviar SMS y un e-mail para mandar correos. ¿Será que nuestro despistado ha confundido la farola con GOOGLE? ¿Es posible que aún queden románticos que buscan el amor de una mujer de pelo rojo bajo las farolas del parque? Quizás no sea más que la bromita de sus amigos, que pretenden colapsarle el correo.
Los papeles revoloteaban una mañana de domingo de junio rara, junto a anuncios de alquileres de habitaciones para estudiantes y ofertas para aprender inglés (sin esfuerzo, of course).
Quizás haya una pelirroja que se pregunte: ¿y mi despistado, cuándo aparecerá...?

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Ese despistado tiene peligro... Menos mal que Salamanca me pilla lejos, de lo contrario habría podido creer que la pelirroja que busca soy yo. Besitos, guapa.
Isadora ha dicho que…
No, más creo en una pesada broma.
Los despistados de Salamanca no se anuncian, y si lo hicieran, que no suelen hacerlo por culpa de su despiste habitual, no serian tan prolijos a la hora de dar detalles, ya que, de hacerlo, les obligaría a ser menos despistados.
Me temo que los despistados de verdad y de siempre, siguen soñando con su mujer de pelo rojo y, en el mejor de los casos, se ubican ellos mismos en los soportales de la plaza y bajo el reloj del Ayuntamiento, por si acaso.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Hola, Isabel. Sí, a mí me lo pareció... Por si acaso, no bajes la guardia! Besitos
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Visto así, Isadora... tal vez el despiste fue que perdió el número del móvil. Vamos, digo yo. Jejeje
Un abrazo.
Sirena Varada ha dicho que…
Sí que queda algún romántico, María Antonia. En mi ciudad hace algún tiempo hubo un caso; un italiano buscaba a una chica con la que había coincidido en un avión. Sólo sabía su nombre y su ciudad. La técnica de la farola funcionó y la encontró, eso sí, gracias a la inestimable ayuda de la difusión que un periódico local dio al anuncio farolero.

Un beso
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Pues qué bien, qué historia tan bonita la del avión. Estas historias son como la canción de Amaya Montero, no?

Besos