Una mujer y un hombre

Me susurraste la historia de la pantera birmana en una de aquellas tardes lentas. Hacía tanto calor, que movernos resultaba un pesado trabajo, y así pasamos la tarde, contándonos cosas y cantándonos canciones insospechadas, tumbados en el sofá de la pata rota.
Me la contaste, me dijiste cómo ella daba vueltas en torno a su lecho mientras que él dormía y cómo empuñaba aquel cuchillo largo y curvo que se reflejaba en sus ojos, brillantes como un espejo que se quebró. Me dijiste que era hermosa, una mujer exótica que vestía como una inglesa en la calle y con llamativos sarongs en la intimidad. También me hiciste saber que ella había enloquecido de amor.
Ella le amaba demasiado, él era joven y guapo y poeta, cómo no amarlo entonces. En la casa que compartían ella alzó altares en cada esquina, aras ante las que rezaba ofreciendo promesas, reliquias y sacrificios por un amor al que quisiera despojar de vestidos efímeros. Sólo quería que él se quedara, sólo quería que la amara en exclusiva, ser su hetaira, su casa, su camino, su diosa. Sólo.
Él era poeta y joven y bien parecido. Primero se sintió subyugado por la pantera birmana. Cómo no sentirse embelesado ante sus ojos negros, brillantes como las hojas de la selva tras la tormenta. Y cómo no morir de amor al pronunciar su nombre birmano de ecos profundos. Pero ahora ha pasado tiempo y siente temor, cárcel, asfixia. Ha de huir y lo sabe.
Me contaste cómo se marchó cualquier día, muy de mañana, para no despertar sospechas en la pantera. Se fue y ella terminó encontrándolo. Fue entonces cuando, entre ruego y ruego, llegaron las súplicas y las lágrimas. Dijiste que ella le besó los pies y que él sintió dolor y ausencia, una terrible sospecha de viudedad.
Me susurraste la historia de la mujer birmana una de aquellas tardes lentas que resultó ser una de las últimas.

La historia entre Pablo Neruda y Josie Bliss, la cuenta el poeta en sus Memorias y la podéis leer aquí, junto con el poema Tango del viudo que él escribió en su partida.

Hay una novela homónima, que aún no he leído, y que cuenta esta historia. Os dejo la referencia: Barros, Cristian. Tango del viudo. Santiago de Chile: Planeta, 2003 (Finalista Premio Planeta)

Comentarios

Aurefaire ha dicho que…
Volvi!

me llevo tiempo (como toda mudanza) pero ahora tengo casa nueva y muy bonita!!!

te mando besitos de hada y perdon por la larga ausencia!!!!!
Cecilia Ortiz ha dicho que…
Marian: qué decirte de esto.
Me he quedado con tus palabras enredadas, dando un poco de magia a esta tarde de otoño en Buenos Aires.
Gracias por tu buena compañía.
Enhorabuena, amiga querida!!

Besos

Cecilia
Sirena Varada ha dicho que…
Y al despedirse le besó los pies... ¿Dolor, humillación, locura, mortificación, entrega? Impresionante el gesto, pero no de pantera sino de gata asustada. Cuando el amor es obsesión no es amor, es desamparo.

Un abrazo, amiga.
Isabel Romana ha dicho que…
Has escrito un texto precioso, con ese punto de misterio y de inexplicabilidad tan propio de los relatos orientales. Me gusta, me gusta. Besitos, guapa.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Queridas, me alegro que os haya gustado esta recreación de la pasión oscura, enigmática y destructiva de Josie y Pablo... Desde que leí esta historia en "Confieso que he vivido" no paré de darle vueltas en mi cabeza, pero jamás había escrito una línea sobre ella hasta ahora...

Un abrazo a todas y gracias