Trajes


Delante de él, tres chicos caminan por el parque.

Visten camisetas negras con lemas rockeros y el pelo largo y los pantalones elásticos y un modo descarado de mirar al mundo y la vida. Y es que ellos jamás se levantarán a las 8, no irán a la oficina, no besarán a su mujer en la mejilla, no cogerán un maletín negro y no se pondrán nunca traje y corbata. Porque ellos son especiales.

Le hace gracia que caminen con tanta indolencia, con tanta inseguridad y con tanto descaro. Le hace gracia que piensen que nunca se someterán a la hipoteca y a los pagos del colegio y a las reuniones interminables, amordazados con corbatas y zapatos brillantes. Y se recuerda, no hace tanto, con la osadía joven del que tiene todo porque no tiene nada.

Y ya está bien. Apura el paso, que hoy tiene un día soberano. Vaya por dios. Los zapatos son nuevos y le aprietan. La corbata no está tan mal, pero el traje le tira de la sisa.

Si no fuera... sonríe. Debajo de la chaqueta azul marino, la camisa a rayas y la corbata, lleva un corazón rockero que subraya con una camiseta de los Rolling. A pesar de todo, le queda un resto de la frescura del descaro, y ya ha descubierto por qué le aprietan tanto los zapatos. Pablito le ha metido un indio en el izquierdo y un arco con sus flechas y todo, en el derecho. Espero que no se me transparente la lengua en la reunión de las doce. El día empieza a mejorar.

Comentarios

Isadora ha dicho que…
Ese debe ser el problema, que al final no tenemos más remedio que claudicar y renunciamos siempre a nuestras verdaderas señas de identidad. O a lo peor no. A lo peor todo tiene su tiempo y el problema estriba en que algunos llegamos siempre con unos minutos de retraso.
¡Jo!, no vaya a ser que también yo tenga algo en el zapato. Voy a ver.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Bueno, Isadora. Puede ser una u otra cosa...

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Un beso