Flechazos, 1. Para C


Nunca había creído en el amor instantáneo. El amor no se disuelve como el Nescafé, no nace como una flor nocturna, no atraviesa el cielo de mayo sobre una flecha. El sentimiento amoroso lo percibía como el flujo de las mareas, hacia adelante y hacia atrás, en un eterno vaivén. Era menguante y creciente como el ciclo de la luna. El amor no se resuelve en una película romántica de 2 horas, ni en una canción de 3 minutos, ni en los 8 segundos en que unos ojos te miran. Sin embargo, aquella noche ocurrió algo que hizo que sus certezas se desplomaran cual torreón de arena a la orilla de un mar plácido que, de pronto y por sorpresa, se torna desafiante y fiero, amenazador.
Paseaba por una de las calles comerciales de su ciudad de piedra. Entre el teatro y la tienda de ropa de caballero sus ojos se toparon con otros ojos. Adivinó sobresalto y sorpresa. Y luego, esos ojos la miraron deprisa y despacio. La recorrieron entera. Y ella no pudo apartar sus ojos de aquellos ojos. Fueron 8 segundos tan sólo. Los necesarios para que un hombre se enamore. Los suficientes para que una mujer sea barquichuela sin vela en un océano de piratas con parche.

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
También hubiera valido otro final: "ocho segundos tan solo. Los necesarios para que una mujer se enamore. Los suficientes para que un hombre se convierta en un pirata con parche. Besitos, guapa.
Blanca ha dicho que…
Precioso, que te puedo decir, yo también creo en el flechazo, esos segundos en los que te parece has vivido toda una eternidad en una mirada...
Un abrazo.
Isadora ha dicho que…
No se necesita ni un segundo más, seguro, pero, y no sé el porqué, siempre he desconfiado de unos ojos que te recorren entera. ¿Qué están buscando?
Si te miraran a los ojos con intención de ver adentro, quizás me asustarian por propia desconfianza, pero mi yo exterior siempre ha sido demasiado poco, o al menos me lo parece.
Por supuesto que aguanto una mirada sin asustarla, pero ¿qué puede descubrir de mi? ¿No será que me dejo ir yo en esa mirada? ¿que la convierto por propia voluntad en algo que no pretendía ser?
Está claro: ¡la imaginación al poder!
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Queridas, está claro que aún no ha llegado el final... Espero que os guste este mini relato, que tiene tres partes...

Un abrazo y estoy con Isadora (bienvenida): ¡la imaginación al poder!

Gracias por estar