El Majestic














Un café caliente, entre cristales holandeses, camareros que parecen marinos, lámparas de teatro y angelotes.
Los vagabundos nos miran, tras los cristales, con hambre. De amor y de la otra.
Es el Majestic, en Oporto.
Es la vida, en cualquier sitio. Como un fado. Como un cielo gris. Como una gaviota solitaria.
Como el mar en invierno.

Comentarios

Isabel Romana ha dicho que…
Ay, querida amiga, qué suerte que estés sobre un fado en un lugar tan maravilloso como Oporto. Y lamento que haya personas mirando a través de los cristales... siempre causa dolor ver el sufrimiento ajeno. Besos.