Oporto es una mujer vieja que fue muy bella. Aún es hermosa, pero tarda tanto en arreglarse. Maquillada en tonos rosas y a la luz del atardecer es preciosa. A primera hora de la mañana, cuando se ha despertado sin adornos, despojada de artificios, se ven todas sus imperfecciones, todos sus quejidos, toda su suciedad.
Ciudad melancólica, ciudad desordenada, ciudad de solitarios. Oporto.
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