
Un día, se convirtió en la flor amarilla de tallo largo que habita en las orillas del río Francia, del río Batuecas... de los ríos humildes que fecundan nuestras sierras.
El paseo entre las jaras calientes que desprenden un aroma dulzón.
El rumor del agua que se confunde con el zumbido de los insectos.
El aire, caliente y vibrante, plagado de perfumes de resina.
Nostalgia de la primavera, del sol, de la luz.
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Un beso, querida Isabel