
Detrás de las casas vestidas a rayas se escondía una vivienda humilde, llena de desconchones y vivencias rotas. O meu sonho se venía abajo, la pintura arruinada, el verde desvaído, la buganvilla rosa sin flores. La encontré una tarde de verano: el viento recorriendo la ensenada, las terrazas con familias que paraban a tomar um café com leite, obrigado. Había otras casas con tejado a dos aguas, balcones, trajes de mil rayas de alegres colores; jardineras con geranios rojos y enredaderas abrazando las ventanas. O meu sonho se caía a pedazos, escondida de sus vecinas presumidas, maquilladas a la perfección; O meu sonho vieja, deshabitada y rota, avergonzada, con la decepción desplomada en la acera. En otro tiempo, esa humilde casa fue el sueño de alguien, (de un hombre, de una mujer, tal vez de ambos), y la imaginaron verde deslumbrante, acariciada por las flores rosas de la buganvilla y la brisa suave del Atlántico.
Se caía el sueño, vencido por los años y los inconvenientes de la vida, las contradicciones y el frío del mar. Pero en otro tiempo fue un relato maravilloso de arena y espuma, de verde y coral, de risa y verano.
Se caía el sueño, vencido por los años y los inconvenientes de la vida, las contradicciones y el frío del mar. Pero en otro tiempo fue un relato maravilloso de arena y espuma, de verde y coral, de risa y verano.
Comentarios
Un beso!
Daría lo que fuera por haberlo escrito yo.
Un abrazo
Besos
Abrazos