Vida interior


Sin despreciar las respectivas de Pitt y Jolie (que seguro que tienen, a pesar de vivirlas rodeados de niños de todas las nacionalidades), me fascina lo oculto en la vida de las personas, llamémoslas, corrientes. La suya y la mía, para entendernos.
La de la cajera del supermercado que luce sombras violetas bajo sus ojos negros, y parece, más que nunca y como siempre, la mujer morena de Julio Romero de Torres.
La de la chica alta y rubia (de peluquería, pero rubia), que tiene gato, jilguero y dos perros y compra el Hola y lee los Episodios Nacionales sin despeinarse y, acto seguido, sin tregua, quiere ser vampira en Forks, gracias a S. Meyer, y rememora el Código Civil, entretenido como él solo.
La del hombre que canta y compone y desaparece cuando no tiene qué contar.
La del taxista que fue torero, no, perdón, la del torero que es taxista y lleva un peluco de 3.000 euros y torea becerros y casó a los hijos, y tiene una finca y una casa y un piso, y una mujer, y un perro, y la simpatía chulesca del madrileño con raíces charras. Un hombre con mucha historia. Corriente. De los que pasan a nuestro lado todos los días. Ésas son las vidas que me fascinan y confieso (sin ruborizarme; seré atrevida), que tengo especial habilidad para encontrarme con estas vidas ocultas, apasionantes, que dan a los días una nueva dimensión.

Comentarios

Belinda L. Black ha dicho que…
Pos chi, qué pacha? El Código Civil tiene lo suyo de entretenido, sobre todo la parte de reales...

Lo del taxista no tié precio, ya puedes contarlo bien contado...;)
Belinda L. Black ha dicho que…
Un hombre que canta...???

Un hombre que compone...???

Un hombre que desaparece...???

No caigo....

Juás, juás, juás...
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Sí, lo del taxista... me lo anoto.

Chi. MG. ¿Qué pacha?

Por cierto, qué es eso que te has puesto de imagen??? ahora entro en tu blog...
argamenon ha dicho que…
Me sigues dando una envidia total. Tu facultad de fascinarte por lo oculto de las vidas corrientes y tu habilidad al reflejarlo con los adjetivos precisos no dejan ningún margen para reducir el calibre de mi envidia.
¿Lo oculto de las vidas corrientes?.... ¿Y cuáles son las corrientes? ¿Las que no se manifiestan al exterior? ¿Las que, todo lo contrario a mi mismo, no dan vueltas y más vueltas perdiéndose siempre en un inútil triple salto mortal? ¿Las que no se quejan de su suerte? ¿Las que asumen su propia realidad y a demás, para colmo, la disfrutan plenamente? ¿Las que no se hacen preguntas? ¿Las que reconocen que mirar por la cerradura de las puertas ajenas tiene su morbo pero nada más?
No tengo ni idea de lo que pudieran ser vidas corrientes, que seguro que las hay. Pero siempre me he preguntado si somos nosotros, cada uno de nosotros por separado, los que nos atrevemos a afirmar quiénes son o no corrientes, y qué opinarían de sus propias vidas aquellos a los que calificamos como tales.
Seguramente los pretenciosos somos los más corrientes de todos, y en este caso utilizándole termino en su acepción más vulgar posible.
Belinda L. Black ha dicho que…
Como que que es ESO que me he puesto de imagen??

¡¡SACRILEGIO!!

¿¿Cómo osas llamar ESO a ÉL??

Al único!! Al maravilloso!! Al perfecto!!!

¡¡¡¿¿Cómo osas??!!!

Edward Anthony Cullen Masen nunca puede ser llamado "eso"... grrrr...

(Que sí, que es Edward, aunque casi no se vea....)
Belinda L. Black ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sirena Varada ha dicho que…
Para mí siempre ha sido eso la Literatura: la fascinación por las vidas ocultas. Por eso todos tus relatos son Literatura con mayúsculas.

Lo siento Mª Antonia, sé de tu timidez, pero yo lo suelto como quien no quiere la cosa y me quedo más a gusto que un San Luis.

Besos
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Gracias, agamenón por tu comentario y tu visita. Un abrazo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Tranquila, Belinda... ¿qué culpa tengo yo de que se vea tan chiquitito?
Belinda L. Black ha dicho que…
Snif, snif... queremos la dosis... snif... mucho amor de verano, pero nos tiés a dos velas, rica...
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Gracias, Sirena por tus comentarios tan generosos(no me canso de decirlo...) quizás (seguro, vamos) demasiado...

Un abrazo