
Detrás de la cortina de dulces matices, aguardaban las chicas de nula reputación. Con camisones transparentes, enagüas bermellón y flores en el pelo, las mujeres esperaban la señal de la madame. Todas llevaban los labios heridos de rojo chillón y fumaban largos cigarros en interminables boquillas. Siempre acudí con la esperanza de pintarlas, de conseguir esbozar sus sonrisas amargas en mi bloc de dibujante. No fue posible. Cuando se abría la puerta e iban pasando, una a una, debajo de la cortina de matices suaves, me quedaba observándolas fascinado por su piel blanca decorada con huellas moradas. Así que dibujé la cortina y, al fondo, la puerta. Y surgió este cuadro dulce y frío. Suave y duro.
Anhelo que te guste, con amor, Paul.
Comentarios
mil gracias por seguir, luego te mando un correo.
Besos
Besos.
Besos.
Un saludo afectuoso. Gracias por tus visitas a nuestro blog.
Ven cuando quieras, eres muy bienvenida.
Carños
Pau y Marco.
Tu blog es bastante cultural-emotivo y como una caja de pándora... sorpresas y más sorpresas al entrar a él.
gracias por venir y escribir, me alegro que os guste!!!!
por supuesto, iré a vuestra casa, ya que soy tan bien recibida!
Vosotros ya sabéis, pasad cuando gustéis!
Un beso