
Hay personas grandes y personas chicas.
Personas delgadas y gordas.
Rubias, morenas, pelirrojas y multicolor.
Cariñosas y esquivas. Cotillas y discretas.
Amables y odiosas. Que saben a mar o a tierra.
Que huelen a sándalo o a humo de hoguera.
Personas de a pie. En moto. En coche. En bici. En avión presidencial.
De Burgos. De Salamanca. De Lisboa. De Madrid.
Como las flores. Exóticas. Raras. Sencillas. Misteriosas.
¡Cuánta necesidad de verlas! A las personas...
Personas delgadas y gordas.
Rubias, morenas, pelirrojas y multicolor.
Cariñosas y esquivas. Cotillas y discretas.
Amables y odiosas. Que saben a mar o a tierra.
Que huelen a sándalo o a humo de hoguera.
Personas de a pie. En moto. En coche. En bici. En avión presidencial.
De Burgos. De Salamanca. De Lisboa. De Madrid.
Como las flores. Exóticas. Raras. Sencillas. Misteriosas.
¡Cuánta necesidad de verlas! A las personas...
Comentarios
A veces es necesario tener ese hueco para ti, sólo para ti.
Aunque también es bueno que hagas partícipes a los que están cerca de lo que tienes en tu cabeza...
Un beso, Luis
gracias por la visita, bienvenida
un beso
Decididamente, me gustan las personas que saben amar!!!!
q sorpresa! no había visto tu comentario!
sí está muy bien, verdad??? los lectores dejan comentarios geniales.
a ver cuándo te animas y escribes en A veces... o en tu propio blog!besos mi amiga