Cuaderno de viaje. El Charco de los Clicos


Se vende olivina junto al Charco de los Clicos. En unas mesas portátiles se ofrecen piedras con estrellas verdes que caen (Perseidas en miniatura) si tropiezan con otro cuerpo terrestre, celeste o artificial. En uno de los tableros no hay nadie, tan sólo los precios escritos en cartones demasiado zafios y una caja metálica para ingresar el justo importe (previa confianza en la probable honradez del turista). El contraste entre los cartones, el metal de la caja, la mesa vieja y las piedras brillantes es demasiado dramático; casi tanto como la rivalidad de la olivina y el Charco, agua de mar que refulge esmeralda en la playa negra, prisionera del volcán.

El segundo de los puestos es atendido por una mujer que hace de fotógrafa, guía de turismo y psicóloga aficionada. Mientras tanto, y desde el mirador, los viajeros no damos tregua a las cámaras; intentamos atrapar los matices grises, la intensidad oscura de la arena y la lava derramándose en el azul del mar... Será por eso que somos turistas.

Dicen que El Charco no es más que agua salada que se escapa del mar para buscar cobijo junto a un volcán viejo. Puede ser. Pero a mí se me antoja un manantial que atesora en su fondo olivina en abundancia. Y es por eso que espejea, verde e inaudito, entre la lava negra, el cielo y el mar.

Fotografías de Mª. Antonia Moreno


Comentarios

alicia ha dicho que…
Qué belleza ese contraste de colores... Una razón más para ir a Lanzarote, esa isla con corazón de olivina espejeante.
Besos bajo el volcán
Xibeliuss ha dicho que…
¿Cómo no intentar la captura de todas esas cosas tan preciosas... y tan fugaces? ¿Quién sabe cuando regresaremos? ¿Y estarán allí todavía?
Luego las fotografías nunca son tan bellas como nuestro recuerdo.
Al menos, sirven para que no se diluya.
Abrazos
Isabel Romana ha dicho que…
Precioso, mª antonia. Y lo dscribes de tal modo que dan ganas de ir corriendo allá, hundirse en el agua y buscar las sirenas que, sin duda, tendrán palacio entre la olivina del fondo. Un abrazo.
Isabel Romana ha dicho que…
Ahora no sé si se ha recogido o no mi comentario... Hablaba de esa belleza que relatas y retratas y las sirenas que hacen piruetas entre la olivina del fondo.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
alicia, me alegra estar sumando razones para tu viaje...

Un abrazo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Es cierto, Xibeliuss. Es irresistible.

Un abrazo
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida Isabel, sí que estaba, sí. Me encanta esa imagen de las sirenas con palacio quizás hecho de olivina.

Un beso