Sobre Marta. De saberte, 1

Madeja inútil
Estuve sobre ti,
tendidas mis caricias a lo largo.
Y ahora no puedo, amor,
y digo ahora
pero no podré nunca, nunca.
Es la unidad y niega
mis dos manos: mis dos maneras
de saberte.
¿Y de qué servirán
cuando el vacío las obligue
a enredarse?
Dulce Chacón, de su poemario Contra el desprestigio de la altura

Maldita gracia la de los recuerdos inoportunos. Este fue responsabilidad de la cabeza, no del corazón, ni del alma, ni de chorradas de esas. No había vuelto a acordarme de ti, no, en diez años no había gastado ni un minuto en ti, o quizás no caí en la cuenta de que lo único que hice fue pensarte. Y de pronto, un maldito día, un día cualquiera, allí estabas. Menuda, bajita, mujer de pechos pequeños, el izquierdo un poco más que el derecho, toda tú. Allí. En el post-it. En la nota amarilla garabateada en azul. En esa nota de la página 37, perdida en una novela negra.
Allí estabas, menuda y pequeña, allí estabas, y ya no te pude quitar de la cabeza, esta cabeza que te trajo otra vez, a la que no debí hacer caso, a la que debí acallar antes de que este feroz deseo de ti viniese a sustituir a las otras mujeres que pasan, como los días grises, sin sentido.
Qué barullo, qué es esto, qué me pasa. Si pudiera oler tu pelo y acariciar tu pecho izquierdo, todo ocuparía su lugar exacto, mi vida, tú, yo. Pero no estás, te volviste a ir, y sin embargo permaneces, te quedas, traída de vuelta por una nota amarilla.
La novela era de la escritora israelí Batya Gur y yo la había sacado en préstamo de una biblioteca. Me gusta Michael Ohayon. Lástima que yo no sea detective, ni tú la chica de tetas grandes y culo respingón que contesta al teléfono. Lástima, porque esa pasaría como una tarde gris, pasaría, y tú no, tú, menuda y chica como una niña, pero con los ojos de una mujer muy vieja, no. Tú volviste y ya no te irás, y maldigo mil veces la novela, la escritora, el detective, la nota de la página 37.
Quizás fue que me acordé de cómo me devolvías los libros, subrayados y con anotaciones en los márgenes, las palabras de Neruda pintadas en verde y en rojo, pero qué significa esto, los versos en verde que me gustaría sentir eso alguna vez, los versos en rojo, que ojalá nunca me pase.
Y será por eso que la nota te trajo, esa nota que alguien escribió y pegó en la hoja 37 de una novela y que tal vez después buscó y no supo que se quedó en el libro. Fue la nota o lo escrito en ella, en unos caracteres infantiles, casi como escribíamos nosotros hace diez años: unos números que podían ser los de un móvil, unas iniciales y una frase que se me antojó pueril y, al mismo tiempo, fiel a lo que yo sentí por ti hace tanto, a lo que sentí después, a lo que siento ahora. Cuando estoy contigo el mundo es pleno y sereno, no falta nada. Y no sé si está copiada de algún libro, o la mano que la escribió se dejó guiar por el corazón, y era cierto, y lo es, cuando estoy contigo no falta nada, Marta, nada, no me hace falta nada, estoy bien, pleno, sereno, exacto, en mi punto medio, con mi muchachita menuda de dulces pechos. Y tu olor, Marta, con tu olor.

Comentarios

Sirena Varada ha dicho que…
¡No saber qué hacer con los días cuando se pierde la mirada como la espuma de mar!... “No había gastado ni un minuto en ti, o quizás no caí en la cuenta de que lo único que hice fue pensarte” ... “Cuando estoy contigo el mundo es pleno y sereno, no falta nada”. Es lo que yo llamo romanticismo elegante. Eres una romántica incurable ¿verdad María Antonia?

Me ha llamado la atención la terminación de frases pronunciando el nombre de Marta, no sé si lo planteas como un recurso narrativo, pero es muy efectista y le confiere al texto gran intimismo y verosimilitud. En cuanto al recurrente “aunque no seas la mujer más linda que yo haya visto” (que me encanta) ¿tiene algún otro significado oculto?

El cambio de escenario, incluso de título, me ha enganchado más todavía. María Antonia, esto no se hace. Es broma.

Un abrazo.
Mª. Antonia Moreno ha dicho que…
Querida Sirena... pues creo que sí, que soy incurable!!! Je je
La idea es la de la obsesión Marta, Marta, Marta... siempre ella.
Lo de la mujer más linda... es la idea de que Marta, en realidad, es una mujer normal, chiquita, delgadita, no una mujer despampanante, pero eso no importa, porque ellos la miran y aunque lo saben están hechizados...
Gracias por tu compañía, Sirena.

Un beso